Tú sesión de yoga



En este apartado te voy a contar lo que yo hice para lograr hacer mis propias sesiones de yoga. El objetivo es darte el conocimiento suficiente como para que sepas qué y cómo lograr hacer tu propia sesión de yoga. 

Debemos tener en cuenta que este tipo de trabajo personal no tiene por qué sustituir el valioso apoyo que uno puede recibir de un buen profesor de yoga sino, más bien, ser un complemento de lo que vayamos aprendiendo de nuestro guía. 



PRIMER PASO: la razón por la que quiero hacer mi propia sesión de yoga. 


Lo primero que tienes que tener claro es la razón por la que quieres hacer tu propia sesión de yoga. No debe ser una respuesta rápida, sino, meditada pues, este pilar será el más importante de cara a mantener el hábito. 

Dicen los científicos que tardamos 21 días en crear un hábito, pero, una vez creado, hará falta persistencia, tenacidad y una razón muy fuerte para mantenerlo, pues, esto es como la bolsa, cuando deja de haber interés, cae en picado. 


¿Por qué quiero hacer yoga? ¿Qué significaría para mi hacer mi propia sesión de yoga? ¿Cuáles son los objetivos que me planteo? 


Contesta por escrito a estas preguntas. Con calma, meditando las respuestas desde la perspectiva que lo que escribas serán pilares sobre los que sea sentará todo lo que vayas haciendo a partir de ahora en tu sesión de yoga. 


Piensa que una vez que empieces, lo que te dará fuerza para mantener la práctica serán esas respuestas que has meditado e integrado en tu mente, la cuales, serán una fuente de motivación y energía en tus sesiones. 


Si tu objetivo es estar en forma, quizá pueda ser importante de cara al verano pero, cuando llega el invierto y nuestro cuerpo está cubierto de ropa, no será tan importante, por lo que, medita bien las respuestas y encuentra una razón de peso o varias que te ayuden a sortear los obstáculos que más adelante te mostraré que puedes encontrarte, además de los que tú, por tus circunstancias y forma de ver la vida, crees ante ti. 


Si nuestro objetivo es estar más feliz, es posible que sea más sólido de cara a todos los días de nuestra vida, aunque, habrá que describir de una forma práctica qué es para ti ser feliz, qué tendría que suceder en tu vida para que "te sintieras feliz de forma constante durante lo que te queda de vida". 



SEGUNDO PASO: el lugar, la hora y el día.


Sí, parece fácil, pero cuando te pongas a pensar en esto, encontrarás los primeros obstáculos para conseguir hacer tu sesión de yoga. No todo el mundo vive en una casa de 150 metros cuadrados, y menos en la época en la que vivimos, donde los pisos son minimalistas.


En muchos de mis talleres, algunos de los obstáculos para hacer yoga, han surgido aquí y el participante, salió del taller comprendiendo que no tenía un espacio personal donde, no sólo hacer yoga, sino, cualquier cosa que le apeteciera. 


Fue una gran satisfacción ayudar a aquella persona a darse cuenta de aquello, aunque hubiese elegido ver que tenía dicho espacio para poder hacer un poco de yoga de vez en cuando.



El lugar


Vas a necesitar un lugar en el que puedas refugiarte y dejar el mundo a un lado para conectar contigo mismo sin distracción alguna. Esto va a ser de extrema importancia para que logres introducir tus sesiones de yoga en tu vida diaria. 


Ese lugar donde puedas recluirte en ti mismo, en cualquier momento, aunque, hay que comprender que esta última coletilla sólo está al alcance de unos pocos privilegiados y los demás, tenemos que ceñirnos a un horario donde reencontrarnos con nosotros, aunque de esto hablaremos más tarde. 


Es importante que sea un lugar limpio, cálido (o lo más cálido posible), silencioso y que esté preparado para hacer nuestra práctica sin tener que hacer muchos esfuerzos. 


Lo ideal es que tengamos ya la esterilla montada y todo preparado para cuando queramos hacer yoga, pero, con que podamos prepararlo en cinco minutos, estará también muy bien. 


Ten en cuanta que cuanto más nos cueste preparar el espacio, más cerca estará de ser un obstáculo que una ayuda hacia conseguir crear nuestro hábito. 


El calor siempre es bueno para el yoga. Con el frío hay que tener más cuidado, sobre todo cuando nuestras sesiones son matutinas, ya que el cuerpo está muy rígido y el frío encarecerá aún más el manejo del cuerpo; por ello, haz todo lo posible, cuando sea necesario, por usar prendas de montaña, tipo maya y camisetas térmicas, cómodas y cálidas para facilitar nuestra puesta en marcha, además de imponernos en estas condiciones un calentamiento más enérgico (sin perder el control y el buen trato hacia el cuerpo). 


Una buena mantita al final y en cualquier tipo de clima, nos ayudará a disfrutar de la relajación final, no sólo por mantener la temperatura corporal, sino, por sentirnos un poco arropados y protegidos. 




La hora


Es muy importante hacer yoga a la misma hora. Es más fácil crear un hábito cuando se repite a la misma hora del día. El cuerpo responde memorizando la práctica y creando una especie de reloj interno que te ayuda a prepararte para la siguiente sesión cuando "llega la hora".


No obstante si no te es posible y tienes que jugar con elegir durante el día el momento para hacer tu sesión, será importante que te comprometas con dicho momento como si tuviese una cita con tu mejor amigo, al cual, nunca querrías dar de lado. 


Piensa que los hábitos son rutinas que vamos sumando a nuestra vida día a día y que, cuando más nos acostumbramos a disfrutar de algo, más fácil nos es crear el momento para hacerlo. 




El día

Comprendo que en el sistema actual, lo normal es que tengamos poco tiempo para gestionar nuestras actividades personales, pero, de una forma u otra tenemos que conseguir crear espacio para conectar con nosotros, frenar y mirar de una forma distinta a la vida. De esta forma podemos conseguir tomar decisiones que cambien nuestra vida. A la velocidad que vivimos es complicado tomar decisiones de cambio. 


Debemos elegir los mismos días de la semana ya que, al igual que la hora, el cuerpo se irá preparando a a través de su reloj biológico. 


Puedes comenzar por un par de días a la semana e ir ampliando para conseguir hacerlo con más constancia, o puedes empezar, si tu carácter te lo permite y te es más fácil hacerlo así, haciéndolo todos los días. 



TERCER PASO: Escribir la estrategia, los pasos y los obstáculos que vayamos encontrando. 


Muchas de las personas que han conseguido tener éxito en la vida, lo han logrado detallando una estrategia donde se reflejase cada tramo del camino hacia el objetivo final. 


Escribir la estrategia genera un compromiso personal, queramos o no, hacia eso que queremos conseguir. Dentro de la estrategia es importante ir describiendo la experiencia y los obstáculos que vamos a ir encontrando para descubrirnos un poco más, percibiendo nuestras fortaleces y debilidades. 


Es posible que seamos conscientes de que la razón por la que queremos hacer yoga es otra, quizá menos consistente que la que pusimos o más arrolladora y comprometida que la que elegimos al principio. Quizá nos demos cuenta de que nos da miedo ser felices por el compromiso que conlleva mantenerse en el estado de paz interior cuando uno ya sabe lo que tiene que hacer para estar bien, sin poder permitirse ya, tirarse a la bartola, hacerse la víctima para recibir atención y "cariño" o dar la espalda a su misión y tomarse una vacaciones; bueno, esto último es sólo una broma, que aunque cuando uno está mejor necesita menos vacaciones, no vamos a descartar tomárnoslas cuando las necesitemos, por el simple placer de disfrutar con más intensidad de nuestra nueva vida. 


¿He dicho nueva vida? Sí, verás. Cuando uno comienza a hacer yoga a menudo, es mucho más consciente de lo que realmente desea en su vida. Es más consciente de lo que necesita, de lo que le hace feliz y esto, quieras o no, te cambia la vida. Dejas de lado todo aquello que no necesitas, por que ahora eres realmente consciente de ello y comienzas a hacer uso de lo más valioso, tu tiempo y tus recursos energéticos, para experimentar las cosas que realmente merecen la pena. 


Es posible que al principio vayamos encontrando obstáculos que, poco a poco y con una pequeña dosis de creatividad y alegría, vayamos sorteando hasta conseguir integrar en nuestra vida una práctica que cambiará de una vez por todas, nuestro sistema de creencias y nuestra vida por defecto. 


No obstante, esta pequeña historia sólo podrán escribirla aquellos que se adentren en la senda hacia el autodescubrimiento, la cual, tiene muchas sorpresas, tanto dulces como amargas, con la ventaja de que tener una herramienta como el yoga a  nuestro alcance, nos puede ser de constante ayuda y consejo. 


¿Quieres escribir tu propia historia? Si es así, comienza tu sesión de yoga y descubrirás lo que hay dentro de ti, dándote cuenta que la mente no es nada más que un espacio donde dibujar y enfocar lo que quieres ir haciendo con tu tiempo de vida. 



Estrategia


Esto no es otra cosa que escribir en un papel los puntos que van a formar parte de tus pasos hacia el objetivo que vayas poniendo. 


Por ejemplo, puedo poner como primer objetivo "hacer yoga dos días en semana" aunque, será más eficaz si lo describimos con más detalle poniendo:



"Voy a hacer yoga los lunes y miércoles de 8h a 9h en el cuarto de estar que tendré preparado antes de irme a dormir, junto con la esterilla, la mantita y la tabla de ejercicios, para conseguir más elasticidad, fuerza y equilibrio en mi vida"

Suena distinto, ¿verdad? Pues adelante con tu objetivo y tu estrategia querido amigo.


La estrategia irá transformándose poco a poco. Ya lo irás viendo, pero, mantendrá una estructura más o menos parecida a lo que comiences a escribir. 


Lo importante es crear el suficiente compromiso como para lograr que vayamos sumando sesiones a nuestro hábito de vida, las cuales, de una forma u otra, nos va a ayudar a sentirnos mejor, que ya es mucho. 



Los pasos


Tendremos que ir evaluando sesión a sesión lo que vamos haciendo, las sensaciones que vamos experimentando y los obstáculos que aparecen ante nuestros pasos. 


Recorrer un camino es una suma de pasos, uno tras otro, hasta conseguir conquistar esos objetivos mentales que nos vayamos planteando en nuestra estrategia. 


No debes dejar de evaluar y analizar lo que vas haciendo, pero sobre todo, de premiar cada sesión realizada, sin olvidar desde donde has llegado allí. 


Muchas personas no valoran el hecho de preparar un espacio para lograr hacer una sesión de yoga, aumentar, aunque sea un poco  nuestra elasticidad o mejorar  nuestro dolor de espalda, por que somos demasiado ambiciosos e impacientes, pero, cuando valoras los pequeños pasos logrados te das cuenta de que es un gran avance en la vida integrar una práctica que te ayuda a estar mejor contigo mismo, no sólo a nivel físico, sino, a nivel mental. 


Las sesiones de yoga que vayas haciendo serán una buena oportunidad para ir integrando, al final de cada sesión y relajación, frases poderosas que vayan creando pilares sólidos donde apoyar tu práctica y las decisiones que te sientas invitado a hacer en adelante, como puede ser un cambio de dieta, un cambio de trabajo o vivienda o similar. 


Y es que la práctica de yoga te puede ayudar a ver el verdadero sendero de vida que deseas vivir. 



Los obstáculos


Serán muchos, pero, no tan grandes como en principio has podido pensar, aunque, lo que hay que lograr es ser más grande que cualquiera de los obstáculos que aparezca en el camino. 


El frío será un obstáculo para la práctica, siempre que no tengamos una forma de combatirlo, pero, con ropa y una fuente de calor se pueden hacer maravillas, además de unos buenos saludos al sol al estilo Astanga. 


La pereza será fuerte por la mañana a primera hora, tras una comida copiosa (que será contraproducente para hacer yoga, ya que es mejor dejar un espacio de tiempo tras comer) o la última hora de la tarde, donde el cuerpo está cansado. En este caso es mejor que, dependiendo de tu forma de activarte y moverte, o lo que es más conocido por "tu forma de ser", aproveches los momentos del día en los que estés más activo. 


El ruido será molesto, pero no tiene por que impedir que hagamos una sesión de yoga. Es mejor con silencio, no cabe duda, pero, si no cabe otra opción, podremos adaptarnos, usar tapones de tela, una música suave que contrarreste o similar. 


La falta de fe es una de las razones más poderosas para dejar de hacer yoga por tu cuenta. Queremos resultados rápidos y perdemos la fe en la práctica con mucha facilidad, ya que los resultados de la práctica de yoga (aunque algunos son instantáneos y también los despreciamos) suelen venir con el tiempo y la madurez de nuestro nuevo hábito. Hacer yoga te invita a integrar muchos cambios en tu vida y estos necesitan tiempo para ser integrados. 


El aburrimiento es típico en la sociedad occidental, debido a la rapidez con la que se mueve el contexto en el que vivimos, y una de las razones que fortalece la inconstancia en las cosas que nos proponemos. Y es algo que va a seguir siendo así, mientras el sistema en el que vivimos, siga apostando por introducir de forma veloz, datos, ideas y cosas para distraer y estresar. La forma más eficaz de combatir el aburrimiento es recordando cuando aparece, la razón por la que estamos haciendo yoga y los objetivos que nos hemos marcado, sin olvidar, recordar los que ya vamos alcanzando. Otra forma es aplicar puntualmente los momentos en los que aparezca esa sensación con más fuerza, elementos que nos inviten a divertirnos con la práctica. Una forma ideal de hacer esto es incluyendo en dichos momentos asanas complicados, de inversión, fuerza, o secuencias dinámicas que despierten un poco el afán de sentir el cuero en movimiento, esfuerzo y descanso. 


¡Y ahora hay que comenzar!


Te agradeceré que me escribas si comienzas a hacer tu sesión con las dudas que vayan surgiendo para completar más este apartado y así ayudar a los guerreros que se adentren en este sendero. ¡Gracias!